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Arias Cañete, en el fondo, dice lo mismo que Rajoy pero con un estilo más cuartelario. Para ese hombre que aprobaba los planes hidrológicos “por cojones” “como si fuera un paseo militarel techo profesional de un inmigrante es el de camarero. Como en los buenos tiempos del Imperio Español. Ay, ese Imperio que se fue, pero, que aún vive en muchas mentalidades franquistas. Esas mentes que cuando quieren eliminar el catalán como lengua muestran con orgullo la cantidad de países de habla castellana que hay por el mundo, como si aún formaran parte de su imaginario Imperial y donde España continuara siendo la Madre Patria. Una madre que ahora va exigir un contrato “El contrato del inmigrante” patrocinado por Rajoy y su tropa. Un contrato para la América latina, pero no para la América del Norte; un contrato para los inmigrantes pobres, pero no para los inmigrantes ricos. Será un contrato con trampa, porque no se podrá aplicar a los inmigrantes de la Europa del Este, ya que son, o lo serán muy pronto, comunitarios y eso significa libertad de circulación, digan lo que digan los xenófobos españoles.

En definitiva una patraña electoral para engañar a los credulos de siempre