Parece ser que la Espe es totalmente contraria a la asignatura de Ciudadanía y a favor de la enseñanza obligatoria de la asignatura de Religión (católica, claro) impartida por el Rouco-Cañizares, el Opus Dei y los Legionarios de Cristo con dinero público. Por ello, según dice el diario Público creara un registro para las solicitudes de padres católicos objetores contra Ciudadanía.

Así hace suya una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que permite a unos padres de Huelva sacar a su hijo de clase cuando se imparta asignatura de Ciudadanía. Otro de los misterios del Estado de Derecho español es que el ponente Enrique Gabaldón, copió los argumentos de su padre, José Gabaldón, presidente de honor del Foro de la Familia, principal promotor de la campaña de objeción, para dictar la sentencia.

Pero, Aguirre, no es la primera vez que utiliza el “artículo 26″. No hace mucho, el Tribunal Constitucional suspendió la Ley de Medidas Urgentes implantada en la Comunidad de Madrid por Esperanza Aguirre que, entre otras cuestiones, impedía a los agentes forestales entrar en los montes privados. Pero, Aguirre ha hecho oídos sordos de la resolución y continúa con su ley.

Otras de sus hazañas fueron ocupar la frecuencia de una cadena cerrada por ilegal con El Segundo canal no autorizado de Telemadrid y emitir en analógico en un canal reservado para televisión digital (que a estas alturas no se si el ministerio de industria cedió o no). Y hacer un apaño a la Ley del tabaco para permitir fumar en lugares prohibidos hasta ahora. Y más que deben haber…

Qué suerte tienes de ser madrileña y del PP Esperanza, porque si fueras catalana, estarías en la cárcel por rebelión, conspiración contra el estado y no se cuantas cosas más. Y no digamos si te llamaras Atutxa o Ibarretxe en lugar de Espe, porque tendrías a todos los jueces detrás de tí.

Claro que, aplicando en este tema los razonamientos de tu ídolo Aznar sobre Kosovo… ¿Por qué tú puedes pasarte las leyes por el forro y los demás no? Misterios de la francodemocrácia española