Ser catalán es difícil. Es como estar en una barricada durante toda tu vida aguantando los ataques interminables de un vecino de un universo paralelo donde existe una realidad deformada y manipulada durante generaciones.
Un país que pretende estar en la cresta de la modernidad y en realidad sigue siendo una sociedad antidemocrática seguidora de caudillos salvadores de patrias creadas en despachos oscuros.
Un estado que aún hoy, 69 años después del final de la Guerra Civil Española, sigue sin querer anular los Consejos de Guerra del franquismo.
“Los Consejos de Guerra fueron una farsa, pero suponían pasar un proceso y quedar registrado. La mayoría de los que sufrieron esa justicia al revés en la que los rebeldes condenaban por rebelión a los leales al Gobierno de la República, fueron enterrados en fosas comunes en los cementerios”. Santos Juliá (historiador)
Un Estado donde algunos jueces quieren llevar a juicio a los responsables de otras dictaduras sangrientas, unas dictaduras alabadas por muchos de los pretendidos demócratas de ahora.
Un estado donde el “ningunear” lo practica incluso el Gobierno de la nación. Y donde este Gobierno y su aparato, gobiernan en contra de una de las partes de esta pretendida España, día a día, meticulosa y persistentemente.
En esta España de este universo paralelo, a los catalanes se nos trata de insolidarios, pero, cuando se habla de publicar las balanzas fiscales todo el mundo se acojona y piden que no se publiquen aún sabiendo que serán manipuladas. Donde se nos insulta y boicotea cada vez que pedimos más libertades, pero que luego, con el café para todos, se benefician de nuestras demandas.
Realmente es cansado eso de ser catalán.
Y lo de la lengua… es la gota malaya que esta España del universo paralelo ha utilizado sistemáticamente desde la perdida de nuestras libertades.
Hay, nuestras libertades… Antonio de Capmany, dijo de ellas en Memoria para preparar la Constitución de Cádiz, 1809. «No presento el estado político de las Cortes de Aragón por modelo perfecto de una Constitución, lo presento para mostrar al mundo hasta qué grado de libertad llegaron las provincias de aquella Corona, cuan no había gozado ninguna nación.»
Hay, nuestra lengua… Desde el Estado (sea monárquico, demócrata, republicano, dictatorial) ha sido una constante acabar con la lengua catalana. Prohibiciones, decretos, leyes, multas, la utilización de la Iglesia para españolizar los territorios de habla catalana, las leyes de educación y el aceite de ricino.
Durante la transición se utilizó un sistema nuevo en Valencià. Fragmentar la lengua. El miedo a que Valencià siguiera los pasos del nacionalismo Catalán activaron las alarmas de Gobierno. Se inventaron el valenciano como lengua distinta al catalán, fomentando el anticatalanismo hasta extremos grotescos (Aznar pretendió españolizar Andorra). Ahora se intenta lo mismo en las Illes y en la Franja de Ponent.
Y si con la COPE y EL MUNDO no tuviéramos suficiente ahora aparece un grupo de intelectuales (entre ellos uno que no es español) y se sacan un Manifiesto para la defensa del español. Seguramente inspirados por la Declaración de la Academia Francesa sobre la inclusión de las lenguas minoritarias del Estado francés en la Constitución francesa como patrimonio nacional. Con su alegato a la defensa del francés como única lengua de la República consiguió que el Senado votara en contra de la decisión del parlamento.
Una República que después de la Segunda Guerra Mundial decidió acabar con esas lenguas minoritarias con una campaña de despreció y humillación. En la Catalunya Nord aún recuerdan los graffiti que había en los muros de las escuelas “Prohibido escupir y hablar catalán”.
A la Academia Francesa la ha criticado la revista NATURE con un artículo titulado “Comedia Francesa”.
“La prestigiosa revista científica Nature, una de las más importantes del mundo, ha publicado un editorial dónde critica la Academia de la lengua francesa por haber cargado contra el reconocimiento de las lenguas dichas minoritarias en el Estado francés en los proyectos de reforma de la legalidad francesa.
El Estado Francés afirma que no hace falta incluirlas en la Constitución porque “ya las reconoce como tal”. El editorial de Nature recuerda que esto es mentira, porque precisamente esta carencia de reconocimiento oficial ha impedido al Estado francés ratificar tratados internacionales como la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias, el único estado de la UE que no lo ha aprobado.
Nature defiende la “riqueza” de aquellos quienes conocen más de una lengua (y son como mínimo bilingües). Las lenguas, cita la revista, se “enriquecen” unas a otras, y recuerda que el multilingüismo tiene otros muchos beneficios prácticos; cita aquí el caso de varios científicos franceses que han reconocido que el hecho de ser bilingües y hablar alguna lengua dicha “regional” del Estado francés, aparte del francés, les ha otorgado una mayor facilidad para aprender otras lenguas como el inglés. Muchos de ellos afirman que los procesos mentales de las personas que hablan con naturalidad más de una lengua les ayuda a ser unos científicos mejores y más creativos. (Artículo racocatala)
Y a los intelectuales del Manifiesto les ha respondido desde el diario Público Joan Garí con un satírico artículo.
“Veinte intelectuales firman un manifiesto en defensa del castellano como lengua común en España”. Al parecer, según los veinte, las desmedidas aspiraciones de las “lenguas autonómicas” están acabando con la presencia de la lengua de Castilla en la periferia de España. (…) Tanta excelencia intelectual junta me da que pensar. Salgo inmediatamente a la calle a comprobar a qué nivel de indecencia lingüística estamos llegando en este país. (…) Voy a una librería, pero allí están, impertérritas, las obras de Savater y las de la mayoría de sus colegas (…) Me acerco a un quiosco. Allí está, como cada mañana, la prensa abrumadoramente mayoritaria, en la “lengua común”. Continuemos. Los cines: en Castellón, como en Barcelona, prácticamente todos los estrenos en español. Más: pongo la tele. Aunque el Partido Popular valenciano intenta prohibirlos –por nuestro bien: para hacernos más comunes–, se reciben en mi TDT los cuatro canales de la Televisió de Catalunya. A su lado, 40 canales en perfecto español –los mismos que en Barcelona–, y la emisora local, Canal 9, con algunos programas en catalán y el resto en romance común.
Me desespero. No dudo de que el español esté en peligro en España –lo dicen veinte intelectuales–, pero entonces, algo falla. (…) En realidad, todas las encuestas nos dicen que una parte importante de las poblaciones respectivas de Cataluña (también Baleares y Valencia), Euskadi y Galicia son monolingües en castellano. Ese porcentaje, de hecho, no baja del cincuenta por ciento. Entonces, ¿cómo se puede acorralar y descomunizar a la mitad de la población?
Cataluña es el meollo de la cuestión. A los vascos se les tolera (ETA al margen, se les sospecha un carácter paleoespañol), los gallegos no cuentan (esos preportugueses desnaturalizados), pero los catalanes amenazan el ser de España: su virgo.
Entonces, me digo, si ellos son el cáncer del país, la sangre debe de estar ya desembocando en el río. Al fin y al cabo, allí se aplica la inmersión lingüística: todos los niveles educativos son en catalán. Y esas masas discriminadas, esos ciudadanos comunes violentados en sus derechos más íntimos, esos buenos españoles malogrados por el botiguer catalán deben de estar sin duda manifestándose en masa ante el Palau de la Generalitat. Miremos las estadísticas. Cantidad de padres que ha pedido que sus hijos reciban escolarización en castellano en toda Cataluña: 23 (entre más de un millón de alumnos).
¿No les gustan a los intelectuales las estadísticas? Pues en el País Valenciano son una ciencia muy exacta. ¿Sabe don Fernando Savater, por ejemplo, que hay 93.700 alumnos valencianos de primaria y secundaria que preferirían recibir enseñanza en valenciano/catalán pero son escolarizados en castellano porque la Generalitat de aquí está ocupada por gentes muy comunes? 93.700 alumnos (son datos de Escola Valenciana) contra 23. ¿Quién persigue a quién?
(…) ¿Proteger una lengua que hablan cuatrocientos millones de personas y que en el ranking mundial ocupa el tercer lugar? Se necesita ser muy tonto o tener mucha mala fe para venir con esa canción a este festival. Que yo sepa, en España, las únicas lenguas perseguidas –desde los decretos de Nueva Planta de Felipe V hasta los estertores del franquismo– han sido las lenguas no castellanas. Y, ahora mismo, el único partido político que hostiga con saña a una lengua es el Partido Popular en Valencia, que lleva a cabo una campaña indisimulada contra el valenciano/catalán, aunque sin subterfugios “intelectuales” (son gente más simple). Ríase usted de ERC en Cataluña. ¿Para cuándo un manifiesto de savateres, vargasllosas y boadellas para defender la lengua habitual de los valencianos contra las agresiones del poder?
La misión de los intelectuales en este perro mundo es bastante ingrata. Por jugarse de verdad el tipo, a nadie se le incluye en la lista del Top100. En cambio si vas de víctima, de perseguido (aunque hace años que no bajas del Rolls y de la Visa y tus libros y tus conferencias se venden y se imparten a precio de oro en el territorio donde dices que te quieren mal), acabarás triunfando. Señores intelectuales comunes: si quieren causas nobles, yo les podría sugerir unas cuantas. Pero la persecución del castellano… ¡Anda ya!
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Pero, en esta España de un universo paralelo, la mentira y la manipulación triunfan. Aquí, una crisis no es una crisis, la extrema derecha es un partido de centro, el estado del bienestar es la privatización de hospitales y escuelas, la libertad religiosa es imponer la religión católica, la libertad sexual es agredir a los homosexuales, firmar la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias es acabar con ellas.
Por ello, a ese Manifiesto ya se han apuntado la Aguirre, el PP, Telecinco, la Generalitat Valenciana (esa que defiende el valenciano a muerte) y otros que viven en una realidad paralela y distinta a la nuestra les seguirán.
Mientras tanto, en el mismo lugar y tiempo, Polonia, la de verdad, estudiará la política lingüística de Catalunya con el occitano o aranés. Parece ser que Varsovia aplicará el sistema catalán para que no desaparezca el caixubi, una lengua hablada por 50.000 personas. Unos salvan lenguas y otros se las zampan.
Es difícil ser catalán, y cansado. Es cansado hacer pedagogía, intentar explicar las cosas, introducir cambios en este monolito que es el Estado, desmentir la basura diaria que nos lanzan. Es cansado, muy cansado vivir unidos a esta España de ese universo paralelo que devora lo diferente.
Es cansado, si, pero seguiremos en la brecha como hicieron, hacen y harán otros muchos hasta conseguir tener un Estado propio.
«… es que las libertades eran tan catalanas, tan entrañadas en el alma colectiva, que solamente las gentes de Cataluña podían entenderlas y guardarlas.» Francisco Elías de Tejada.
Aún que no se lo crea nadie, en Catalunya los niños cuando acaban la escuela saben catalán y castellano. Son bilingües y utilizarán la lengua que les de la gana.
¿Y el Manifiesto? Como dijo Rubianes “Que se lo metan… donde les quepa”

6 comments
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Julio 2, 2008 a 3:27 am
jomateix
No ploris més… he dado con esta lagrimosa página por casualidad, que poco original la monomanía que tienen algunos insistiendo que la gente que no piensa igual que ellos se metan sus ideas por donde les quepa, y que luego les estalle allí dentro como remató Rubianes en su bochornoso, ridículo, grotesco, escatológico, puerco, cochino, marrano y asqueroso discurso en defensa del pueblo catalán, o de un idioma que siendo tan fácil no habla medianamente bien, a pesar de los años que lleva en Catalunya, bonita manera de defenderlo, la bufonada también pasaba por erigirse en reivindicador de la figura de García Lorca, el pobre Federico debió removerse en su fosa, o ¿crees que le gustaría semejante discurso?, será mejor olvidar ya a Rubianes, este señor que se comporta como un bocazas llevado por su ego y jaleándose a si mismo, no representa la cultura catalana, si tal fuera el caso yo me borró, …no se defiende nada, ni un pueblo, ni una idea, ni una cultura con discursitos tipo Rubianes, ridículo ajeno es lo que siento.
Julio 2, 2008 a 10:44 am
xavier
i per quan un manifest signant contra el manifest anticatalá?
Julio 4, 2008 a 11:56 pm
LoRenzo SaLdaÑa
cines, periodicos, cadenas, la mayoria en español. es verdad, cuando a la gente se le deja elegir elige el español, en Cataluña también.
Eso es lo que pedimos, que se deje elegir en todos los lados.
Por ejempo, queremos elegir el idioma de escolarizacion. por ejemplo, queremos elegir el idioma en que rotulamos el comercio.
el problema del nacionalismo es que es contrario a la libertad.
xavier, em sembla que anticatala el manifest no es, no siguis tant catalanocentric. (podria ser antibasc també, no?)
Julio 10, 2008 a 8:00 pm
Carlos
Yo soy de Valencia y no creo que el “valenciano” sea una lengua diferente del catalán. Simplemente, los términos “valenciano” y “catalán” son dos maneras diferentes de designar una misma lengua. (Al igual que ocurre con “español” y “castellano”).
Yo, además, creo que si alguien quiere poner un cartel en catalán, por ejemplo, pues perfecto, pero siempre acompañándolo por un subtítulo en español. (Del mismo modo que en Japón, aunque se trata de un caso distinto, se ha decidido que los carteles que se ponen en japonés abajo lleven la transcripción o la traducción en inglés).
PD: Y que conste que odio a los fascistas a muerte, por si no ha quedado del todo claro.
Julio 11, 2008 a 8:27 am
Jose Luis Zapatero
malditos catalufos.
sequía para catalunia, ya!
Julio 15, 2008 a 12:16 pm
marofebe
la historia de la humanidad es la mayoria de las veces cruel, solo nos queda los que los governantes del momento dejaron sin aniquilar. Civilizaciones completas desaparecieros bajo el poder de las armas y la cultura impuesta por los dominadores, no digamos las tradiciones, lenguas y demás señas de identidad de los los pueblos arrasados. Solo tenemos que repasar los hechos acaecidos en los últimos quinientos años.
Me resulta increíble que España eliminase decenas de lenguas en todo el mundo y aquí se siga hablando otros idiomas a parte del español.
Párese que no sé a perseguido tanto o por lo menos con tanto interés como en América por ejemplo.
Hoy día los españoles en general somos tolerantes con todos los territorios donde hablan una segunda lengua, no parece lo mismo con ellos dando la impresión de odiar la cultura adquirida de muchos siglos
Somos perfectamente compatibles.