El texto apuesta por un modelo educativo con el catalán como “lengua vehicular”
Un total de 23 asociaciones, de bolivianos, senegaleses, chinos, pakistaníes, palestinos, marroquíes y ecuatorianos, entre otros, han elaborado este manifiesto, que ya fue presentado el pasado abril. El Manifiesto es el trabajo de cuatro años y el intercambios entre los colectivos que lo han redactado y firmado. Entre los promotores están la Asociación de Trabajadores Pakistaníes, el Centre Cultural Islàmic Camí de la Pau o Els altres andalusos.
En el acto, el portavoz de la Asociación Catalana de Residentes Senegaleses, Abdou Mawa Ndiaye, ha animado a los inmigrantes a “adoptar el catalán como lengua común y así reivindicar el asiento que les corresponde en la sociedad catalana”.
“Quién diga que una lengua no es nada más que una manera de compartir información se equivoca”. Así arranca el texto de Najat El Hachmi, escritora de origen marroquí ganadora del último premio Ramon Llull y triunfadora del último Sant Jordi, para prologar el manifiesto. El refrán ‘allá donde fueres haz lo que vieres’ resume la tesis del texto, articulado en diez puntos “a los que la sociedad catalana no puede renunciar si quiere ser justa y cohesionada”.
La fuerza que ha gestado el manifiesto es la necesidad de los colectivos firmantes de reivindicar que ya son catalanes y no inmigrantes. Para los promotores vivir en una sociedad requiere hablar su lengua y por eso el manifiesto es una reivindicación del “derecho de aprender y hablar catalán”.
El texto hace hincapié en la importancia de utilizar la lengua propia del país con las personas recién llegadas como forma de reconocimiento mutuo y de no exclusión. Los inmigrantes afirman que “la lengua propia es un derecho recogido por la ley y los poderes públicos deben establecer las medidas para facilitar el ejercicio de este derecho a los que nos establecemos en esta tierra”. Publico
Mientras algunos “intelectuales” españoles están obsesionados con el monolingüismo, Catalunya hace pasos hacia el trilingüismo como mínimo. De sus aulas saldrán niños y niñas hablando catalán, castellano y su idioma materno. Y los que viven en la Vall de Aràn, además sabrán aranés o occitano.

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