Galileo Galilei no solo demostró que la Tierra giraba alrededor del Sol, sino que demostró que la Biblia estaba equivocada. Si hay una equivocación en la Biblia quiere decir que pueden haber otras muchas, por lo tanto no es fiable a la hora de hacer teorías sobre la evolución del Universo.

La teoría de la Creación sigue las mismas pautas que la intención de los talibanes de Afganistán al destruir los dos budas. Cerrar los ojos a la evidencia.

Simplificar la vida con reglas estrictas y pensamientos estancos y simples atrae mucha gente que se siente perdida ante una realidad que desborda sus mentes. La máxima es “Si lo creemos es cierto y todo lo demás es mentira” a pesar de que las evidencias demuestren lo contrario. Así, se mezclan dinosaurios con humanos, se pone fecha a la creación del Universo, el 4004 antes de Cristo… ¿Pero, que hacemos con todo lo que no se adapta a este imaginario religioso? Ignorarlo o destruirlo como se ha hecho siempre.

 

Si podemos creernos cualquier cosa, porqué no aceptamos que Santa Claus es real, al fin y al cabo millones de niños así lo creen, por lo tanto debe ser cierto.    

 

A pesar de todo, la ciencia reduce cada vez más el espacio ocupado por Dios.

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