La catalanofobia es como una psicosis colectiva generalizada en España, con algunas excepciones, claro. Y no es de ahora, como piensan los que creen que España es así desde la creación del Universo.

Hay una historia de cuando los republicanos tuvieron que exiliarse para escapar de la represión franquista. El 9 de noviembre de 1940. Josep Manyé (catalán) encargado de la sección española de la BBC, pidió al doctor Trueta que hablara por la emisora en catalán. Ante el éxito que tuvo, se iniciaron unas emisiones regulares de 10 minutos cada quince días. Aunque la BBC radiaba en castellano seis horas y quince minutos diarios se armó la de Dios entre los españolistas republicanos. El doctor Trueta explica que “la reacción española en Inglaterra fue tan inesperada por lo agresiva. Que incluso mi vecino, Salvador de Madariaga, se dirigió a las autoridades inglesas para que suspendieran las emisiones…”

Los 10 minutos quincenales en catalán produjo uno de esos actos surrealistas y esperpénticos a que nos tienen acostumbrados los españolistas. Se produjo una “unidad nacional castellana” en que los secretarios de Negrín en Londres y los falangistas de la embajada española desfilaron por el  Foreing Office airados por el insulto que se hacía al castellano.

Cuenta Triadú  que en 1984, en casa del doctor Trueta en Oxford, comentando que entre la juventud catalana no había desaparecido la catalanidad ni el uso de la lengua, Madariaga exclamó: «¿De modo que Franco ni “esto” no nos habrá resuelto?»

Francesc Ferrer i Gironès, Catalanofòbia

 

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