La mayor lealtad que cabe con la Constitución es cumplirla.

Tras esta delirante legislatura del PP, hemos de reconstruir la dignidad del Estado

 Joaquín Calomarde

http://www2.elplural.com/politica/detail.php?id=16044

 

 Queda muy bonito, pero, siento no estar de acuerdo con usted. La exposición de su reflexión da por supuestas unas verdades que quizá no lo sean tanto. La Constitución Española, es una constitución consensuado bajo la mirada vigilante del ejército franquista, un ejército de fuerte tradición golpista. La negociación fue entre los vencidos y los vencedores de una guerra. Los vencedores habían gobernado España con una dictadura sangrienta con la ayuda de una Iglesia entregada. Por lo tanto, no podemos decir que esta Constitución sea fruto de la libertad. Fue como una ley de punto final para los crimenes de la dictadura y una manera de que el franquismo siguiera viviendo después de la muerte de Franco.

Recordemos que uno de sus artículos, el Artículo 8 dice “1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”

No queda demasiado claro si el ejército tiene la potestad de actuar a la brava si piensa que la unidad de la Patria está en peligro.

Son esos artículos del pasado que todavia condicionan el presente, como la ambiguedad de muchos de ellos, que cada uno puede interpretar como le parezca.

Y si pensamos que a pesar de todo, disponemos de un garante en Tribunal Constitucional para que en caso de duda se interprete justamente, lo tenemos crudo, pues, hoy por hoy, somos espectadores de cómo los dos grandes partidos políticos controlan, o pretenden controlarlo, este aparato del estado que en un principio debería ser independiente.

Y creo firmemente que si ahora mismo modificasemos la Constitución, con este ambiente político que se respira, recortariamos tantas cosas que nos quedaría igualita que el Fuero de los Españoles, fijo.

En cuanto a reconstruir la dignidad del Estado. Primero deberíamos hacernos una pregunta: ¿Ha tenido alguna vez dignidad el Estado español? Siempre ha sido un estado absolutista, que pretende controlar todos los poderes. El legislativo, el ejecutivo y el judicial, también controlar el mundo económico y los medios de comunicación.

Y no hablemos de la “nomenclatura” española. Xose  Maule Beiras la describe muy severamente “uno no sabe si determinados elementos de la clase política española son subnormales profundos o son personas inicuas que falsifican sistemáticamente la realidad y los juicios políticos e ideológicos sobre la verdad”.

También Alfons López Tena dice la suya en el libro “Catalunya sota España”.

“La toma de decisiones, no por razones de eficiencia o equidad, sino contra Catalunya se extiende entre la  “nomenclatura” española, y se aplica con un automatismo sistemático que proviene, no de la consigna o la instrucción, sino de una ideología españolista que impregna toda su actuación.”

Señor Calomarde, hasta los Estados tienen que ganarse el respeto y la simpatía de las personas que representan.

Pero este Estado enfermo al que usted quiere curar con una medicina inexistente en España, no creo que dure mucho. Y no por culpa de los separatistas catalanes, los rojos o los masones, sino, y esto es lo divertido, por los españolistas, intransigentes e iracundos guerracivilistas que gritan que España se rompe, cuando son ellos los que rompen el Estado, la convivencia, y el derecho de los demás pueblos y personas a elegir.

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