Durante la transición española, el cardenal Tarrancon, puso firmes a toda la iglesia franquista española para facilitar el paso de la dictadura a la democracia. Por ello, la extrema derecha gritaba: ¡Tarrancon al paredón!

Ahora, aquellos fascistas que lo querían fusilar vuelven a tener protagonismo político y fáctico para todo lo contrario, dividir de nuevo a la sociedad.

Rouco, Cañizares y el resto de la banda de la sotana siempre serán una mierdecita pegada a la suela del zapato de Tarrancon.

Un saludo Cardenal allí donde estes.

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