Las promesas y las leyes, no solo se dilatan en España, sino que además se modulan de tal manera que se han de negociar de nuevo, con los cual, se entra en un bucle-espacio-caradura-tiempo interminable donde los años trascurren y todo sigue igual. Nada cambia. Es el gran truco de todos los gobiernos de España y sus funcionarios del vuelva-usted-mañana modernizado. Esta ley paranormal tan española nos tiene atrapados en la inmovilidad absoluta, como el perro del hortelano, ni hace, ni te deja hacer, ni te deja ir, ni te deja quedar.

Los papeles de Salamanca (expolio de Catalunya por las tropas franquistas) a pesar de un Ley de devolución del 2005 aún  están por devolver. Y no solo eso, encima se tiene que negociar de nuevo con el ministro de turno. “Derecho de conquista” dijo uno desde el balcón del Ayuntamiento de Salamanca.  

La publicación de las balanzas fiscales no se harán públicas en la fecha que prometió Zapatero en el debate de investidura, sino en un futuro cercano… ¿Vuelve a mentir Zapatero?

El Estut de Catalunya, la otra gran promesa de Zapatero, recortada hasta lo inimaginable. No solo está pendiente de otro recorte por parte del Tribunal Constitucional, sino que además también se tendrá que pactar con el Gobierno de España su contenido. De nuevo, se dilatará el tiempo de tal modo que el nuevo Estatut coincidirá en el tiempo-espacio con la demanda de independencia de los catalanes.

Y no hablemos de la financiación. ¡Que los catalanes solo saben que pedir!, ¡que si tal!, ¡que si cual!… En el 1760, después de una política deliberada de castigo fiscal a todos los países que formaban la Corona de Aragón, sometidos al “justo derecho de conquista”, se convocaron Cortes para la coronación de Carlos III. Los representantes de Barcelona, València, Palma y Zaragoza, reclamaron al nuevo monarca, la devolución de la soberanía fiscal que habían tenido antes del Decreto de Nueva Planta. Nada de nada, aún seguimos esperando.

 

Y es porqué en España el mañana no existe. El hoy se conecta directamente con el ayer en una dilatación infinita y repetitiva del espacio-tiempo, devorando cualquier intento de cambio y evolución. Es la maldición de la España Eterna. Nos tiene atrapados en un holograma falsificado de un pasado inventado.

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