En el año 1941 el deporte español pasa a depender de la Falange Tradicionalista y de las JONS y poco después, en el año 1945, se aprueba el estatuto de la Delegación Nacional de Deportes “en la que, entre otros, se atribuye la competencia de la organización y autorización de todo tipo de encuentros internacionales. Durante la dictadura del general Franco, sin reconocimiento del derecho de asociación, las federaciones catalanas pierden su libertad de decisión y de actuación, convirtiéndose en meras delegaciones territoriales de las españolas.

De la represión franquista viene la Federación Nacional de Deportes y las Selecciones españolas. Antes del 1941 era diferente. Pero, ese ideario españolista de Franco ha calado también en la democracia. Incluso el PSOE, federalista en sus inicios, lo ha tomado como algo suyo.

 

Todo viene a cuento, por la sentencia de un tribunal de París ha negado el reingreso del rugby catalán en la federación internacional a pesar de ser miembro fundador de la Federación Internacional de Rugby Amateur (FIRA) el 1934 y que perdió en 1941 a raíz del decreto franquista que rechazaba las federaciones deportivas que no fueran españolas. Como vemos, una guerra y una dictadura, no avalan la continuidad de una Federación anulada por la represión franquista y ahora por la democracia.

 

La Federación Española de Rugby, además de tener todo el respaldo del Estado español para que la Federación Catalana no fuera reconocida, pedía que esta (la Federación Catalana) fuera condenada a pagar 10.000 euros por daños morales y a publicar la sentencia en dos periódicos españoles y a pagar 35.000 euros en concepto de gastos. También pedía que se declarara que la catalana no fue miembro fundador o, en caso de que se declarara que lo fue, que había perdido su condición de miembro por no reunir los requisitos establecidos. Todo eso fue desestimado por el Tribunal.

 

Así se hace España día a día, año a año, siglo a siglo. Eliminando, borrando, apropiándose de cualquier signo de Catalunya o de lo que fue la Corona de Aragón. Como aquellos fundamentalistas afganos que volaron los Budas, para esa España castellana en construcción, no puede existir nada que revele su debilidad nacional. Así que, no solo impiden que La Federación Catalana de Rugby no forme parte de la Federación internacional, sino que además, pretenden, que no quede constancia de que fue un miembro fundador de esta Federación.

 

“Castilla siente de cerca el placer anticipado de su próxima revancha. Vemos en peligro cierto nuestro pueblo, nuestra alma, nuestro país. Ya es imposible prolongar el letargo. Castilla se levantará y con ella toda España; porque España quiere vivir sabrá demostrar en momentos definitivos que toda ella es Castellana”.

Onésimo Redondo. Político español.

 

Para los que crean que eso de las Federaciones y Selecciones catalanas es un invento de ahora para tocar las pelotas, aquí viene un resumen de su historia.

 

 

En el transcurso del primer tercio del siglo pasado se produjo el estallido definitivo del deporte en Catalunya. A pesar de la variabilidad del contexto político de la época, nada ni nadie pudo detener la fuerza del deporte en nuestra casa. El potencial deportivo catalán en diferentes modalidades explica que tan pronto como se fundaron las federaciones catalanas las selecciones catalanas empezaron a participar en encuentros internacionales. La progresiva dinamización de la práctica deportiva, entendida como elemento de ocio y de salud, hizo aparecer todo tipo de entidades que fomentaban el deporte en la mayoría de comarcas catalanas. Paralelamente, se creaban asociaciones o federaciones con la voluntad de aglutinar esfuerzos y compartir vivencias. Así, ya en el año 1900 se funda la Federación Catalana de Fútbol (F. Española 1913); en 1903, la de tenis, el 1915, la de atletismo (F. Española 1920), el 1922, la de esgrima y la de hockey sobre hierba (F. Española 1923), el 1924, la de lucha; en 1925, la de baloncesto, el 1929, la de béisbol, etc. Todas estas asociaciones tienen un nexo común: son pioneras en el Estado español. Con otras palabras, son predecesores de las federaciones españolas en la mayoría de los deportes.
La selección deportiva catalana primeriza fue la de fútbol, que en abril de 1904 hizo su debut contra la tripulación del barco inglés “Cleopatra” y en 1912 jugó en Colombes contra la selección nacional francesa. Equipos como el Torino, el Sparta de Praga o la selección brasileña visitarán tierras catalanas para enfrentarse a una selección respetada en toda Europa.
La selección de jockey ya juega en el año 1914 un partido Catalunya-Euskadi y lo hace regularmente hasta la guerra civil, con partidos significativos como Cataluña-Francia (1922) y un Catalunya-España (1927). También la selección catalana de baloncesto tiene una larga trayectoria, que arranca un 27 de marzo de 1927 cuando se enfrenta a la selección masculina en el Hindú de Buenos Aires. El debut de la selección femenina es del año 1935, compitiendo contra Argelia Sports. La selección nacional de béisbol se estrena en 1929 y el año 1932 hace una serie de tres partidos contra la selección de Cuba o el año 1935 contra la de México. También la selección de rugby es de las pioneras y juega, como miembro fundador de la FIRA el primer partido internacional en abril de 1934 contra Italia.
Este proceso se ve truncado con la guerra española (1936-1939). En el año 1941 el deporte español pasa a depender de la Falange Tradicionalista y de las JONS y poco después, en el año 1945, se aprueba el estatuto de la Delegación Nacional de Deportes “en la que, entre otros, Se atribuye la competencia de la organización y autorización de todo tipo de encuentros internacionales. Durante la dictadura del general Franco, sin reconocimiento del derecho de asociación, las federaciones catalanas pierden su libertad de decisión y de actuación, convirtiéndose en meras delegaciones territoriales de las españolas.

 

Una Nació, una Selecció

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