En 1969 hubo un caso en un tribunal de Minessota que involucraba a un
hombre llamado Jerome Daly, quien apeló a la ejecución hipotecaria por parte del banco que financió el préstamo para la compra de la misma. Su alegación era que el contrato de préstamo requeria que ambas partes -él y el banco- cada uno proveyeran una forma de propiedad legal para el intercambio. En lenguaje jurídico esto es llamado “consideración” [Base contractual, un contrato es fundado en el intercambio de una forma de consideración por otra] El Sr Daly explicó que el dinero no era, en realidad, de la propiedad del banco y que fue creado de la nada, tan pronto como el acuerdo de préstamo fue firmado.

¿Recuerdas lo que “Mecánicas modernas del dinero”, planteaba sobre los préstamos? ” Lo que hacen, cuando hacen préstamos, es aceptar promesas de pago a cambio de créditos” “Las reservas permanecen intactas para transacciones de préstamo. Pero los créditos depositados
constituyen nuevas sumas del total de depositos del sistema bancario” En otra palabras, el dinero no sale de sus activos existentes. El banco simplemente lo inventa sin poner nada propio. Solamente una promesa teórica de responsabilidad, en papel

Mientras que el caos avanzaba en el tribunal, el presidente del banco, el señor Morgan dijo según las notas del juez: El demandante – Presidente del banco- admitió que en colaboración con el Banco de la Reserva Federal, hizo crear el dinero contable y créditos en libros de contabilidad de entrada. El dinero y el crédito existieron por primera vez cuando lo crearon. El Sr Morgan admitió que en Estados Unidos no existe ninguna ley o estatuto que le diera derecho a hacer esto. Una consideración legal debe existir y ser licitada en apoyo de la nota. El juez consideró que no era lícita la consideración, y estoy de acuerdo. También poéticamente añadio: “Solo Diós puede crear algo a partir de la nada” Y luego de esta revelación la corte rechazó la ejecución de la hipoteca y Daly mantuvo su hogar.

Las implicaciones de esta decisión judicial són immensas, porque cada vez que pides prestado dinero del banco., sea un crédito hipotecario o una tarjeta de crédito, el dinero que te han dado no es solo una falsificación, es una forma ilegal de consideración. Y por tanto, rompe el contrato y que sea forzado a pagarse. Ya que el banco nunca tuvo el dinero como propiedad”

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