El 1851 el General Prim exponía en el Congreso español el expolio y la opresión sistematizada que sufría Catalunya.

“¿Hasta cuando hemos de morder el freno? ¿Hasta cuando hemos de ser tratados como esclavos? ¿Somos o no somos españoles?, decían todos. Ministros de España: los catalanes ¿son o no son españoles? ¿Son nuestros colonos o son nuestros esclavos? Sepamos lo que son. Dad el lenitivo o la muerte, pero que cese la agonía.

El horizonte amenaza grandes tempestades; es muy posible que antes de mucho se abra una lucha de gigantes; dos banderas flotaran por los aires; cada una tendrá sus partidarios, y para entonces es preciso que los catalanes sepan a cual de las dos habrán de prestar su brazo robusto.

¿Son los catalanes españoles? Pues devolvedles las garantías que les habéis arrebatado, garantías que son suyas, que tienen derecho a usar de ellas, porque las han conquistado con su sangre. Igualadlos a los otros españoles.

Si no los queréis como españoles, levantad de allá vuestros reales, dejadlos, que para nada os necesitan; pero si siendo españoles los queréis esclavos, sea en buena hora, y sea por completo; amarradles a la mesa el cuchillo; encerradlos en un círculo de bronce; y si esto no basta sea Cataluña talada y destruida y sembrada de sal como la ciudad maldita; porque así, y sólo así, doblaréis nuestra cerviz, porque así y sólo así venceréis nuestra altivez; así, y solamente así, domaréis nuestra fiereza”.

Otro catalán que quería modernizar España y mira como acabo

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