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Tribuna.cat, en la seva web, ens ofereix una interessant entrevista (en format vídeo) a Miquel Sellarès on l’entrevista’t fa una anàlisi de la política catalana i els seus protagonistes, a més, ens parla del camí a recórrer per aconseguir un estat propi i el per que de tot plegat.

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El Partido Popular, Ciudadanos y otros partidos políticos similares de Catalunya, ante la demanda de más autogobierno o independencia, siempre sueltan la frase hecha: “eso no les interesa a los catalanes, lo que de verdad les interesa es la crisis, la perdida del empleo y llegar a final de mes”.

Lo que no cuentan es que, el Estado expolia a  Catalunya 60 millones de euros cada día. Te sientas catalán, catalán y español, español o anticatalán. Seas catalán, extremeño, andaluz, argentino, peruano, ugandés, magrebí, italiano… Por el solo hecho de vivir en Catalunya, tus impuestos (eso que nos descuentan de la nómina o pagas religiosamente cada mes de julio) se los lleva el Estado. La renta por cápita de los catalanes (una vez repartidos los impuestos por el gobierno) pasa del tercer puesto al onceavo. Si además, resulta que las inversiones firmadas por el Estado con el Gobierno catalán no se cumplen (Firmado el 27 de Octubre de 2005, inversión en carreteras: 2.609 millones de euros para el periodo comprendido entre el 2006 y 2012. Obras adjudicadas solo 33% cuando solo faltan 2 años para acabarse el plazo previsto, el dinero que no invierta el Estado en este plazo vuelve a sus arcas) entonces, Catalunya pasa de ser de motor económico a una mierda económica. Y en ese barco vamos todos. No tener mas autogobierno,  ni una financiación acorde con nuestra aportación supone no tener futuro. Ahora con la sentencia del TC el gobierno asigna sus inversiones donde y como le parece (no nos engañemos, eso lo ha hecho siempre) y ya sabemos que Catalunya no es precisamente su lugar favorito. Negarle el crecimiento económico a Catalunya representa negarle el futuro y eso se traduce en más paro, menos competitividad, menos estado del bienestar y, de seguir así, incluso tendremos que inmigrar como hicieron nuestros padres o nuestros abuelos. Ningún país puede resistir un expolio sistemático año tras año. Eso nos convierte en una colonia de España. Antes se llevaban el oro y la plata de América en barcos, pero, ahora se han vuelto más sutiles, lo justifican con una democracia que cada día se parece más a la democracia orgánica de Franco.

Y lo que más jode es que, en una Catalunya independiente, esas carreteras las podríamos pagar con solo 44 días. Imaginaros lo que podríamos hacer con los 321 días restantes a 60 millones de euros por día si no sufriéramos ese expolio constante.

Así que no nos vengan con rollos macabeos.

La Independencia ya no es solo una cuestión identitaria, es una cuestión de supervivencia.

Interesant PDF del Cercle Català de Catalunya sobre l’espoli fiscal

L’espoli fiscal anual es de 22.000 meur a l’any, si el dividim per 365 dies ens reporten 60 milions d’euros al dia

Amb 117 dies d’espoli tindríem:

L’Eix Transversal Ferroviari

Ample europeu i alta velocitat

Lleida – Girona. Cost: 7.000 meur

L’obra més cara història de Catalunya

I amb 67 dies tindríem:

Línia Orbital Ferroviària

Vilanova, Terrassa, Granollers i Mataró

120 km de traçat i 39 estacions.

Cost: 4.000 milions d’euros. 67 dies.

En 21 dies hauríem pagat:

La nova terminal de l’aeroport de BCN

Capacitat per a 30 milions de passatgers.

Generarà 3.000 llocs de treball directes i

37.000 més d’indirectes. Cost 1.258 M€.

En 2 dies:

El nou aeroport Lleida – Alguaire

Dissenyat per a 400.000 passatgers i 6.000 tones de mercaderies l’any. Cost 122 M€.

Pagat en 3 dies:

El Sincrotró Alba

Nou centre d’investigació avançada amb un cost de 200 milions d’euros

Gairebé un hospital cada dia.

Tenint en compta que el nou Hospital de Rubí amb 145 llits te un cost total de 70 milions d’euros.

Cada dia es poden fer 15 escoles.

La construcció d’un centre educatiu té un cost mitjà de 3,5 a 4 milions d’euros.

Cada dia com a mínim 8 residències per a gent gran.

Construir i equipar un centre residencial per a gent gran amb unes 100 places costa uns 7 milions d’euros.

Les pensions de viduïtat:

No creieu que és podrien millorar?

Aquest espoli immens ho permet.

Pagat en una mica més de dos dies el nou campus del Besòs.

El nou campus Diagonal-Besòs de la Universitat Politècnica de Catalunyam (UPC) agruparà tots els estudis tècnics i superiors d’enginyeria per a un total de 7.000 alumnes.

Constarà de vuit edificis amb una inversió de 130 milions d’euros. El rector Giró diu que en tenen 90 però falten 40 meuros.

Habitatges:

La Generalitat podria edificar 55.000 pisos cada any i regalar-los, si volgues.

Dèficit de l’Església Catalana:

L’església catalana també té dèficit fiscal. Els catalans van donar el 2003 un total de 19,4 milions d’euros via IRPF i els bisbats catalans van rebre 14,3 milions (només una petita diferència de 5,1 milions). Un dèficit fiscal catòlic que s’ha anat repetint els darrers anys.

Les ONG socials també pateixen dèficit fiscal.

Les entitats de Catalunya van deixar de rebre l’any passat 37 milions d’euros en subvencions. Reclamen que es marqui la creu del 0,7% de l’IRPF per a fins socials. Les ajudes van permetre finançar 591 projectes el 2009.

La independència ja es una qüestió de supervivència

El secretario de Estado español para Asuntos Constitucionales y Parlamentarios, Francisco Caamaño, ha reconocido hoy que hay algunos gobiernos de autonomías españolas que usan el dinero provienen de la “solidaridad fiscal” forzosa estatal, por lo tanto sobre todo de las Islas Baleares, Cataluña y País Valenciano, para “tener unas magníficas fiestas de la patrona” o para “la creación de grandes espacios culturales” entre otras cosas. Caamaño, que ha tildado estos gastos de “despilfarro”, ha dicho también que el dinero procedentes de la “solidaridad fiscal” se deberían usar “sólo” para “atender los derechos básicos de los ciudadanos, como la sanidad, los servicios sociales o la educación”.

Sobre la mesa queda, pues, una de las demandas de la Generalidad de Cataluña respecto al nuevo modelo de financiación territorial español, como es el hecho de poder limitar la “solidaridad fiscal” en determinados parámetros y aspectos, como serían los tres pilares de la atención ciudadana: sanidad, educación y servicios sociales. Los territorios más beneficiados por el actual modelo, que mantiene la expoliación fiscal de los PPCC, son regiones españolas como Extremadura, Andalucía, Castilla o Ceuta y Melilla. Según Caamaño, la “cooperación” sólo funciona correctamente en estados con “una sola identidad”, y por tanto el Estado español funcionaría mejor con un esquema de “federalismo competitivo” y no “cooperativo”.

Racocatala

 

Joder, que insolidarios somos los catalanes. Si hasta les pagamos las fiestas.

Un extraño silencio resuena en Cataluña, la ausencia de argumentos favorables a la pertenencia al Estado español. Hay quien dice que a España le conviene, o que Cataluña no tiene nada que decidir, o que Cataluña no existe, pero nadie ha dicho ni una palabra sobre qué ganan Cataluña y los catalanes con la dependencia. La sumisión sólo es sostenible si el dependiente recibe protección a cambio, como Cataluña que recibía hasta la entrada en la Unión Europea y el euro, porque la pertenencia al Estado de los españoles le permitía un acceso libre a su mercado, y el expolio fiscal contra los catalanes solo representaba una presión fiscal del 10% del PIB (ahora es el 40%). Incorporados los mercados español y catalán en el mercado único europeo, y perdidas por los gobernantes españoles la moneda, la fijación de los tipos de interés y los tipos de cambio y los aranceles y permisos de importación y exportación, los catalanes ya no ganan nada comercialmente por pertenecer al Estado de los españoles, y el resultado inevitable es la disminución constante de la importancia relativa de su mercado, donde ahora, Cataluña vende menos del 40% de su producción, menos de lo que vende fuera, y compra menos del 35% de sus importaciones. La dependencia ya no tiene la contrapartida del acceso privilegiado al mercado español, que es de riesgo por ser el único donde los productos catalanes son boicoteados por serlo (práctica confesadas por el 21% de los madrileños, según Abc).
A menudo se murmura que la independencia no es posible porque no nos dejarán y sacarán los tanques, proyectando al presente los fantasmas sangrientos del pasado. No hay, sin embargo, ningún peligro, los españoles no están dispuestos a pagar el precio de volver a ser la Birmania de Europa como la dictadura, un Estado paria, pobre, aislado y autoritario, y perder la prosperidad y la democracia. Los partidarios de la intervención del ejército para impedir las independencias de Euskadi y Cataluña no llegan ni al 40%, según encuesta de El Mundo. Contra nuestra voluntad democrática, mayoritaria y pacífica, su violencia y Ejército son un tigre de papel.
Fracasado el Estatut en el intento de alcanzar, ya que no un Estado propio, sino un Estado propicio, la viabilidad de Cataluña no es sostenible con el Estado a la contra. Sólo el fin del expolio fiscal, si nos dejaran de robar los 20.000 millones de euros cada año, multiplicariamos por 2 la aportación a la sanidad, por 4 la enseñanza, y por 16 a la obra pública. El año 2007 cruzamos un umbral, tener menos profesores y ordenadores por aula y por alumno, y menos personal sanitario y camas hospitalarias por habitante que la media del Estado. El año 2006 perdimos 13.200 puestos de trabajo de titulación superior (universitaria o profesional de 3 º grado), mientras que Madrid ganaba 46.490 y en todo el Estado 201.050. El resultado es que Catalunya está ya por debajo de la media, mientras nuestros estudiantes sólo reciben del Estado el 4,8% de las becas, cuando son el 14,8%, y los titulados de las universidades catalanas sólo son el 11% del total estatal. Es el éxito del secular proyecto español de oprimir Cataluña que pasa de los dirigentes de Franco (“A estos catalanes hay que ahogarlos económicamente“) a los de González (“El futuro económico de Cataluña es ser un país de albañil y camareros“) y Zapatero (“Esto es la prueba de que el sistema funciona“, refiriéndose al volumen del expolio fiscal catalán). Esto es lo que hay, porque la frase de Pujol sobre el proceso estatutario (“Nos hemos visto en el espejo y no les hemos gustado, no nos hemos gustado, y no nos han gustado”) le falta que ellos también se han visto al espejo, y se han gustado.
Después de treinta años de catalanismo autonomista, es la hora del balance, encallados durante una década en la frustración repetitiva del fracaso de toda pretensión catalana que dependa de la voluntad de España. Sin ganancias ni objetivos, no es ahora el autonomismo sino el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, el opio del pueblo, impotente para concebir más futuro que la dependencia perpetua, y de contestar unas simples preguntas: ¿cuáles son ahora las razones favorables a la continuidad de Catalunya dentro y bajo el Estado de los españoles?, ¿qué ganamos los catalanes?, ¿que perdemos los catalanes por estar en ese Estado?. Apenas ha comenzado una crisis que desnudara aún más la irrelevancia de nuestras instituciones y representantes, que hablarán y propondrán sin decidir nada, porque no tienen nada que decidir. Dirán y se creerán que se ocupan de los problemas de la gente, pero sólo hablarán, porque es lo único que pueden hacer, además de intentar convencer a los gobernantes españoles, con el éxito acreditado que no hay que recordar: crueldad, la justa. Según Rajoy, “la Generalidad está para hacer carreteras y poca cosa más“. No es un deseo, describe la realidad.
Si del balance resulta que en España no hay nada que hacer, que sólo nos quieren para pagar y obedecer, que cada año perdemos dinero y oportunidades, que nos llevan a la ruina en beneficio de ellos, que nos mandan y nos desprecian, sólo queda definir y ejecutar el business plan de escisión de la rama ruinosas de la empresa Cataluña que se llama España, porque ha resultado un mal negocio sin remedio. O languidecer hasta la extinción.

Alfons López Tena / Notario. Presidente del Cercle d’Estudis Sobiranistes info@cercleestudissobiranistes.cat
Noticia publicada en el diario AVUI, página 24. Domingo, 12 de octubre de 2008

 

Estos días he leído toda clase de comentarios sobre las balanzas fiscales y la financiación de Catalunya. Realmente, todos los comentaristas se creen muy originales a la hora de exponer sus opiniones. Pero el tema es un “déjà vu” histórico por excelencia.

 

Si observamos el mapa, curiosamente, lo primero que vemos es que las autonomías que más aportan al estado y que menos reciben son los perdedores de la Guerra de Sucesión por la Corona de España (no olvidemos que fue una guerra europea). Lo que ahora llamamos “ Els Països Catalans”.

 

Felipe V, que odiaba profundamente a los catalanes y con las arcas de la corona vacías, castigo a los perdedores a pagar los gastos de la guerra, para ello, mando un contingente de unos 30.000 soldados para someter Catalunya y cobrar los tributos. Los impuestos eran tan altos que casi nadie podía pagarlos. En tal caso, mandaban a los soldados a la casa del deudor y se instalaban en ella. El propietario tenía que mantener y cobijar a los soldados y caballos hasta que cancelara la deuda con la corona. Muchos de ellos, llevados por la desesperación y la impotencia de satisfacer la deuda, abandonaban sus casas y se escondían en las montañas. Entonces, las tropas borbónicas quemaban la casa y perseguían al deudor para encarcelarlo o ajusticiarlo.

 

¿El motivo de aquella gran represión?, lo cuenta José Patiño, presidente de la Reial Junta “Aquel gran orgullo está abatido, y respetan ya los preceptos de V.M y a la justicia, no por afecto y amor, sí por la fuerza superior de las armas, de modo que la quietud y obediencia debe afianzarse en estas”

 

La ocupación y el expolio duro todo el siglo XVIII

 

Unos 135 años después, el 1851 el General Prim exponía en el Congreso español el expolio y la opresión sistematizada que sufría Catalunya.

 

“¿Hasta cuando hemos de morder el freno? ¿Hasta cuando hemos de ser tratados como esclavos? ¿Somos o no somos españoles?, decían todos. Ministros de España: los catalanes ¿son o no son españoles? ¿Son nuestros colonos o son nuestros esclavos? Sepamos lo que son. Dad el lenitivo o la muerte, pero que cese la agonía.

El horizonte amenaza grandes tempestades; es muy posible que antes de mucho se abra una lucha de gigantes; dos banderas flotaran por los aires; cada una tendrá sus partidarios, y para entonces es preciso que los catalanes sepan a cual de las dos habrán de prestar su brazo robusto.

¿Son los catalanes españoles? Pues devolvedles las garantías que les habéis arrebatado, garantías que son suyas, que tienen derecho a usar de ellas, porque las han conquistado con su sangre. Igualadlos a los otros españoles.

Si no los queréis como españoles, levantad de allá vuestros reales, dejadlos, que para nada os necesitan; pero si siendo españoles los queréis esclavos, sea en buena hora, y sea por completo; amarradles a la mesa el cuchillo; encerradlos en un círculo de bronce; y si esto no basta sea Cataluña talada y destruida y sembrada de sal como la ciudad maldita; porque así, y sólo así, doblaréis nuestra cerviz, porque así y sólo así venceréis nuestra altivez; así, y solamente así, domaréis nuestra fiereza”.

 

Hacia finales de siglo, Catalunya tenía que costearse sus obras, y el Estado (con los impuestos de España, incluidos los de Catalunya) costeaba las del resto del estado.

 

Una valoración comparativa de la carga impositiva de Barcelona (unas balanzas fiscales de ahora) expuesta por Guillem Graell decía lo siguiente:

 

“La provincia de Barcelona paga tanto como toda Andalucía, que tiene 87.510 kilómetros; más que Castilla la Vieja, Aragón y Valencia juntas; a poca diferencia lo que toda Castilla la Nueva, incluso Madrid, y próximamente lo que los Reinos de Galicia, León, Extremadura y Murcia sumados”

 

El diputado Bartomeu Robert aportaba más datos:  

“Pues veamos en la tributación. La población catalana representa el 9% de España; la superficie territorial de Cataluña representa el 16% del total de la península; agrícolamente todo el mundo sabe que Cataluña es pobre. (Protestas y rumores). Señores; hay regiones catalanas que generalmente son ricas en producciones agrícolas, pero hay también otras que, como la provincia de Lérida, se encuentran en una situación desventajosa. Pues resulta de todo ello que por contribución territorial pagamos el 14 por ciento, a pesar de representar la novena parte de la población y la dieciseisava parte de la extensión territorial. Así y todo, como digo, Cataluña paga el 14 por ciento (…) Aquí están los datos a disposición de los señores Diputados; datos comprobantes de lo que tributa Cataluña en su totalidady que viene a representar una cuarta parte de los ingresos.”

 

Cosa extraña. Catalunya pidió un concierto económico para equilibrar su déficit fiscal.

 

El mismo Graell nos cuenta con sarcasmo, la atmósfera  que se respira a causa de la demanda de un concierto económico por los catalanes.

 

“Se ha repetido constantemente en la prensa, en conferencias, en libros y hasta en el Parlamento, el perpetuo cargo del egoísmo de los catalanes, y quien mejor nos trata, nos elogia por pasarnos de listos. Y la broma es demasiado pesada.”

 

El presidente de Foment, en Enero de 1900, recomendaba a sus representantes que tenía que “desvanecer la atmósfera contraria a Cataluña que ha despertado injustamente nuestra campaña en pro del concierto económico, sin dejar por esto de afirmar nuestra tendencia regionalista”

 

Graells, recuerda de aquellos momentos de hostilidad anticatalana las raíces de aquella incomprensión secular.

 

“Durante más de 25 años de estancia y viajes por otras regiones, he podido observar una especie de cuerpo de doctrina anticatalana; el egoísmo de los catalanes, y la afirmación de que explotan a España, pasan por tan axiomáticos como el principio de contradicción o la ley de la gravedad. Los principales inventores de este axioma han sido los políticos, y hasta los hombres de letras de Madrid”

 

La Correspondencia militar pedía en sus páginas acciones contundentes contra los catalanes:

 

“El gobierno debe poner inmediatamente a la firma de la Reina el decreto suspendiendo las garantías constitucionales, para que el Ejército se encargue de normalizar la situación en Cataluña primero, cobrando si es preciso las contribuciones a culatazos; después suprimiendo la autoridad militar aquellos periódicos que hablan de separatismo o autonomismo, y poniendo a buen recaudo definitivamente a los que propaguen esas ideas, y, por último, impidiendo que el orden se altere, ahogando en sangre la más pequeña protesta, el conato de manifestación más insignificante”

 

También se pedia el boicot a los productos catalanes:

 

“Los que así proceden, ¿merecen ser considerados y auxiliados como se les auxilia y considera? Contra esos malos patriotas, vergüenza de España, no cabe tomar más que una medida: establecer aduanas en el Ebro.”

 

“Los comerciantes todos de España no debieran hacer pedidos a los fabricantes catalanistas y biscaitarras. El patriotismo lo exige”

 

Y como es lógico se da la vuelta a las explicaciones catalanas para tener un concierto fiscal.

 El Imparcial: “Los demás españoles ni podemos ni queremos consentir en que una tenacidad horrible se nos deprima y se nos ofenda por lo que, después de todo, viven de nuestro sudor y de nuestra sangre (…) Hay mucho de convencional en eso de que los catalanistas son una minoría reducidísima. No se atreverían a hacer lo que hacen, si no encontraran ambiente”

 

La proposición de los catalanistas  acerca del concierto económico fue rechazada por 139 votos contra 4. Pocas veces en las Cortes una votación fue tan desigual.

 

108 años después, se repiten los hechos. La respuesta (ante el expolio fiscal de Catalunya) es la misma. Los argumentos, los comentarios, la manipulación de la opinión española, los boicots… El discurso no ha cambiado ni una coma.

 

Las balanzas fiscales solo han utilizado el año 2005 para su estudio, pero, como hemos visto, el expolio no es nada nuevo para nosotros.

 

Nos sintamos catalanes, catalanes-españoles, españoles. El expolio cae sobre todas nuestras cabezas porque vivimos en Catalunya y eso repercute en nuestra vida diaria y en nuestra sociedad del bienestar. Solo hay un camino. Independizarnos de este estado que nos ahoga.

· De los 140 m. recaudados para fines sociales en Catalunya, el 91% (127 m.) se lo queda España y solo el 9% se queda Catalunya. Los catalanes no reciben nada del dinero recaudado fuera de Catalunya, y sólo un 9% del que pagan ellos.

· La renta por cápita de los catalanes es el 116% de la media estatal, pero tras la ‘solidaridad’ baja al 104’6% en el 2006. Las familias catalanas transfieren fondos y tienen menos poder de compra que las de las regiones españolas receptoras. De la posición cuarta antes de la ‘solidaridad’ baja a la novena, por debajo Melilla.

· La frecuencia de los trenes de cercanías Madrid-Alcalá es un 30% más que los trenes de cercanías Barcelona-Mataró. Siendo la misma distancia, el precio del billete Barcelona-Mataró es un 40% más caro.

· El 39% de las obras presupuestadas por el Ministerio de Fomento en Catalunya no se hacen. Y el 19% de las obras se ejecutan con un porcentaje inferior a la cantidad presupuestada.

· El Estado español ha hecho en la provincia de Barcelona 20 km. de autovías entre 1985 y 2005, en Madrid ha hecho 600 km.

· El ministerio de Fomento, construye en el 2008, 1.321 km. de autovía de los cuales solo 78 km. se harán en Catalunya, un 9% del total.

 

Y encima se nos tacha de insolidarios.